La Toma De Decision En Las Comunidades Indigenas De Baja California

Mario A. Magaña-Mancillas
Javier Ceseña

1) Antecedentes históricos de su organización socio-política:

De manera sintética las formas de organización y liderazgo de los grupos indígenas de la familia lingüística yumana en Baja California, se pueden establecer a través del tiempo, en cuatro momentos o etapas históricas: prehistoria tardía o "poco antes del contacto" [siglos XVII-XVIII]; en el periodo misional [siglos XVIII-XIX]; durante la época de los ranchos [siglos XIX-XX]; y la contemporánea [siglos XX].

En primer lugar, antes del contacto con occidente por la penetración hispana, los grupos indígenas se estructuraban en bandas patrilineales con un sustrato cultural de nomadismo estacional, conformando clanes o shimul, los cuales tenían un territorio tradicional que se consideraba de su uso relativamente exclusivo, para el usufructo de los recursos que pudiera contener. Según los recursos y las circunstancias estas bandas podían reducirse a sólo la familia directa o ampliarse hasta conformar macrobandas. En todos los casos se presentó un liderazgo varonil sustentado en la capacidad de proporcionar recursos a la familia o familias reunidas, así como de organizar a los guerreros en caso de luchas intra o intergrupales.

El primer liderazgo era probablemente vitalicio [no hasta la muerte física, sino hasta la incapacidad] y hereditario; en el segundo caso era temporal, y es posible que según las características de la lucha y los participantes, se llegara a algún tipo de consenso, para saber quien sería el líder, también debió pesar la memoria colectiva, triunfos-fracasos pasados, mitos y las creencias religiosas. En los grupos indígenas kumiai a los jefes de shimul se les denominaba Kwapais, generalmente relacionado con el segundo liderazgo expuesto.

Con la llegada de los misioneros jesuitas se inició una transformación de la organización social y del liderazgo de los grupos indígenas del sur de la península. Cuando los jesuitas iniciaron la penetración en el territorio, reconocieron que existía liderazgo entre los gentiles que encontraban. Tratando hacerse accesible el fenómeno, buscaron algún concepto que les fuera familiar, que no necesariamente reflejaba la conceptualización indígena, el más utilizado fue el de "capitanejo", término despectivo pero que implicaba cierto reconocimiento de facto de ese liderazgo.

Los misioneros buscaron la sedentarización de los indios y su concentración en las misiones, para así fundar pueblos que eran el sustento de la colonización hispánica. Los jesuitas impusieron el nombramiento de líderes en las misiones y rancherías subalternas, con la función de vigilancia, dejando a un lado sus capacidades como proveedores de recursos. Generalmente eran elegidos aquellos que se acercaban al ideal cristiano de un buen siervo. Algunos de estos líderes llegaron a tener suficiente injerencia y autoridad, sobre todo con los franciscanos, ya que algunos gobernadores los utilizaron como instrumento de presión contra ellos. En ambas administraciones religiosas [jesuita y franciscana] existen evidencias de la intromisión occidental, bajo su perspectiva etnocéntrica, de nombrar autoridades indígenas en la Antigua California [de Santa María hacia el sur] y en la Nueva California [de San Diego al norte].

Sin embargo, en el caso de la Frontera [entre San Fernando Velicatá y El Descanso, de la costa del Pacífico al Golfo y Río Colorado], donde habitaban y habitan los grupos indígenas de la familia lingüística yumana [cucapá, kumiai, paipai y kiliwa], no se han encontrado evidencias documentales que nos indiquen que los dominicos hallan ingerido en el nombramiento de autoridades indígenas dentro de su jurisdicción. No obstante, en padrones muy tempranos [1775] de la época dominica se estableció que algunos indios eran "capitanes" de alguna ranchería, que parece reconocimiento de un liderazgo ya existente y no tanto como un nombramiento misional. En el caso de una de las misiones dominicas se han encontrado evidencias de otro tipo de estructuras de autoridad interna para los indígenas adscritos a la misión, principalmente en la figura del intérprete, que no necesariamente pudo implicar al mismo tiempo un liderazgo indígena de herencia tradicional, ya que en estos en su mayoría procedían de las antiguas misiones jesuitas del área cochimí, como de San Francisco Borja.

Después de la etapa de empuje misional dominico en la Frontera [1773-1820's], se empezó a gestar una serie de ranchos de tipo principalmente ganadero, basado en la autosuficiencia familiar precaria, con una cultura rudimentaria ligada a la supervivencia en una zona ecológicamente hostil para los estándares occidentales, y con una creciente influencia del oeste norteamericano, que se incrementará después de 1848, al grado que la Frontera se volverá hacia el norte para casi todas sus necesidades socioeconómicas.

En la época de los ranchos [1830's al inicio del siglo XX], se encuentran mayores evidencias del liderazgo indígena, que de manera general parecen que sufrieron muy poca influencia misional, ya que responden más a la tradición ancestral que ha concepciones occidentales. Era un capitanazgo varonil, basado en la capacidad de protección y proveer a su banda o shimul de recursos, éstas integradas por fuertes lazos familiares, que en caso de enfrentamientos intra o intergrupales no dudaban en aliarse con las autoridades mexicanas de la Frontera e incluso apoyar expediciones norteamericanas de búsqueda de indígenas fugitivos. Durante el inicio del siglo XIX hasta los años del gobierno de Juárez y los liberales, todo indica que los capitanazgos se mantenían dentro de la tradición indígena y bajo sus reglas. En el caso de las autoridades mexicanas sólo reconocían lo que de facto existía, además que buscaban aprovecharse de ellos y de sus luchas internas.

Con el gobierno de Juárez se denota una injerencia directa sobre los nombramientos de autoridades indígenas, al estilo jesuita y franciscano. Inicialmente con documentos de reconocimiento de las elecciones internas de capitanazgos, que poco a poco fueron adquiriendo mayor validez entre los propios indígenas, y posteriormente con el nombramiento desde el centro del país de liderazgos completamente ajenos a los grupos indígenas como los famosos "generales". Especie de autoridades indígenas grupales o "nacionales", ya que fueron asignadas por grupo indígena, por ejemplo, para todos los kiliwa; y como algo permanente, vitalicio y con intensiones hereditarias, completamente en contra de la tradición indígena.

Para la década de los 40's del siglo XX, se da una nueva intromisión en la organización y en el liderazgo indígena a través de la Reforma Agraria, impulsada por Lázaro Cárdenas. Con el proyecto cardenista de reparto de las tierras, los grupos indígenas tuvieron que adaptarse a esta realidad para poder proteger los últimos espacios que aún conservaban de sus territorios tradicionales, así se organizaron y formaron ejidos propios o se incorporaron a ejidos mestizos. En su mayoría, esto logró defender las tierras frente a otros grupos socioeconómicos, pero también ha tenido fallas.

Con esta nueva organización extrafamiliar se incorporó un nuevo liderazgo formal, no necesariamente real, que es el del Comisariado, organizador a lo interno y representante de la comunidad ante las autoridades federales, aunque también con las estatales y municipales. Esta autoridad tiene sus funciones reglamentadas [como un periodo de tres años], así como de la asamblea ejidal. Esta organización, junto con la evolución demográfica de los últimos tiempos, han incorporado un nuevo elemento que debe ser tomado en cuenta: las mujeres. Algunas de las cuales actualmente han sido y son comisariadas de sus comunidades, y en todos los comités hay mujeres en diferentes puestos.

Actualmente en las comunidades indígenas nativas de Baja California se encuentra el liderazgo del Comisariado y de la Autoridad tradicional [especie de "anciano-sabio"], que reflejan las influencias de tradiciones centralistas mexicanas, aunque las comunidades han buscado utilizarlas para sus propios objetivos y adecuarlas a sus tradiciones. En el caso de la autoridad tradicional, probablemente se ha ido creando este liderazgo desde: la prehistoria tardia con los hechiceros, personas sabias que tenían la comunicación con los dioses y sus fuerzas; reforzado en las misiones con el cuidado a los ancianos por parte de los misioneros, y que muchos de ellos fueran los catequistas y mayordomos; pasando por el periodo de los ranchos, donde los jóvenes aprendían de los vaqueros el oficio, y así hasta nuestros días que los que fueron designados como autoridad tradicional y otros mayores preservan su cultura, idioma, costumbres y sabiduría.

Es de reconocer que todavía se presentan liderazgos tradicionales, recuerdos de aquellos capitanazgos ancestrales. Algunos individuos han organizado a sus allegados, principalmente familiares y parientes, buscando proteger los intereses grupales frente a propios y extraños, ocupando en algunas ocasiones puestos como el comisariado y en otras son paralelos e incluso en contra de éstos. También se está estructurando un nuevo tipo de liderazgo que es el de los indígenas profesores de primaria [principalmente mujeres], que han adquirido un conocimiento importante para las relaciones extragrupales, con las autoridades mexicanas e incluso con el extranjero, principalmente los Estados Unidos.

En general, casi todas las formas de organización y de liderazgo han mantenido un fuerte vínculo familiar, recuerdo aún presente de los clanes o shimul, aunque el mestizaje y aculturación los han diluido, pero continua siendo el eje de las relaciones intergrupales. Aún los liderazgos femeninos, tienen la misma característica de que esta autoridad: la ejerce quien provee el sustento familiar e incluso multifamiliar, sólo que ahora es una mujer, básicamente artesana.

Guía básica de acceso a las Comunidades Indígenas Nativas

Aunque cada Comunidad puede tener algunas especificidades sobre las formas de acceder a ellas y a sus integrantes, de manera general se puede plantear una guía básica por la cual orientarse para acceder a las comunidades indígenas nativas para contactos de colaboración y ayuda de diversa índole.

Lo primero que se recomienda para las personas que deseen colaborar o visitar a las comunidades, es tener claro cuál es su intensión en el acercamiento a los grupos indígenas, ya sea que desean conocer sus traiciones culturales, compartir sus conocimientos ancestrales sobre medio ambiente, colaborar en la construcción de casas, escuelas, edificios comunes, entre otros. Según sus intereses, serán las recomendaciones en específico para cada caso. Sin embargo, es importante señalar que existe mucho trabajo humanitario que tiene bastante tiempo colaborando, algunas veces no de la mejor manera, pero es preferible iniciar buscando a los que ya tienen alguna experiencia con los indígenas nativos.

Las siguientes recomendaciones se basan en un deseo de colaborar en ayuda humanitaria, es decir, en asistencia médica, de becas escolares, de construcción, entre otros:

Primeros Pasos

A) Especificar la comunidad que se desea ayudar, generalmente los apoyos son escasos, por lo que sugerimos apoyar comunidad por comunidad, que resulta por la experiencia más efectivo, privilegiando las comunidades más necesitadas, dentro de estas a las familias con menores recursos, y entre los individuos a los niños y ancianos.

B) Realizar una visita de presentación con el/la Comisariado de la comunidad, a quien se le explicará el propósito de la visita o proyecto, las intensiones, sus alcances y limitaciones, fechas programadas, número de personas participantes, a quiénes se pretende beneficiar. Todo esto para que el/la Comisariado de su opinión y sugerencias. Por lo general, se les invitará a que asistan a la siguiente reunión de la comunidad para que ustedes de forma directa expliquen y pidan el permiso a la asamblea.

C) Para la reunión se recomienda que: la fecha, lugar y hora en que se efectuará queden perfectamente claros; dejar algún medio para poder comunicarse entre las partes para cualquier cambio de día o que no se pueda asistir [debe recordarse que sólo algunas comunidad cuenta con teléfono rural, Santa Catarina y La Huerta, para las demás se cuenta con la red de radiocomunicación a través del INI, que no es muy eficiente]; es común que en el Orden del Día se coloquen al inicio de la reunión a los que vienen de fuera, como cortesía, por si desean regresar temprano a sus lugares de origen, se debe calcular los tiempos de recorrido para ser puntuales. Además, esto permite que expuesto su punto, ellos continúen la reunión con asuntos internos que pueden llevarles tiempo. También se recomienda que terminada su participación, agradezcan y se retiren de la reunión, aunque pueden permanecer en la comunidad platicando con la gente, salvo que los inviten a permanecer en la reunión, que no es muy usual.

En general, las reuniones de las comunidades se realizan mensual o bimensualmente, principalmente el último día del mes respectivo y en fin de semana (sábado). Como las reuniones implican notificar a los miembros y la situación climática, es recomendable tratar de obtener información actualizada al iniciar su proyecto en las instancias oficiales o privadas.

Visita/Puesta en marcha proyecto

A) Se recomienda que si media algo de tiempo entre la solicitud de permiso a la asamblea comunal y el día de la visita/puesta en marcha del proyecto, es preferible enviar recordatorios de que si se va a realizar lo que ofrecieron. Además, es de reconocer que algunas comunidades padecen divisiones internas, por lo que a veces sólo se enteran de la visita, por tanto son beneficiados, uno de los grupos familiares antagónicos. Por lo que se recomienda tratar de que el mayor número de personas se enteren de sus intensiones, fecha y hora.

B) Si se llevan artículos para regalar como despensas, de preferencia llevarlas organizadas en paquetes familiares, haber pedido un censo básico de familias al Comisariado, que éstas se identifiquen verbalmente, y de preferencia que firmen de recibido. Conocer las tradiciones y usos alimentarios de la comunidad, aunque no se esté de acuerdo en el uso de ciertos productos, no es recomendable llevar sustitutos o productos desconocidos para ellos. Si se desea introducir alimentos nuevos, se requiere realizar un proyecto de mediano plazo.

C) En el caso de ropa usada, llevarla por género y grupos de edad [mujeres, hombres, niños, niñas], organizar la entrega para que no se presenten fricciones o acaparamiento, y preferentemente que sea ropa de trabajo y de invierno.

D) Para becas estudiantiles, lo mejor es contactar al profesor/a de la comunidad y que esta persona sea la responsable de proponer a los candidatos idóneos, en caso de no poder cubrir a todos los alumnos que generalmente son pocos. Son muy necesarias becas para educación secundaria y preparatoria/técnica, ya que ninguna comunidad cuenta con estos servicios y deben trasladarse a las poblaciones cercanas como Valle de Guadalupe, Ojos Negros, Valle de la Trinidad o Ensenada.

Proyectos de Investigación

Aunque según la disciplina de las ciencias sociales que se proceda al realizar su investigación [Antropología, Etnografía, Sociología], o técnicas de los medios audiovisuales, cuentan con recomendaciones metodológicas para el acercamiento a su objeto de estudio, cabe realizar algunos apuntes con base en la experiencia de los suscritos y conocidos:

La metodología ética de trabajo de campo incluye tener permiso de los entrevistados (y cuando sea apropiado de la comunidad misma) antes de llevar a cabo investigación; explicar bien los propósitos y usos de los materiales que se pretenden generar; dar crédito a todos los informantes y/o otorgar anonimato cuando sea solicitado; y nunca publicar fotografías, videos, grabaciones de sonido u otros recursos culturales sin el permiso de los sujetos.

Muchos investigadores han realizado entrevistas y trabajo de campo por varias décadas que en general no han implicado un beneficio directo a los individuos y a las comunidades. Ellos no conocen mejor su historia y cultura gracias a estos estudios, ya que la comunicación no fue retroalimentada hacia los indígenas. Muchas personas han tomado fotografías y videos de las comunidades sin que se de a las personas nada a cambio, como sería devolver fotografías de cada individuo o familia, para que ellos puedan conservar constancia de su propia historia. Por lo anterior, los investigadores deben asegurarse siempre de dejar copias de su trabajo con aquellos miembros de la comunidad quienes participaron en la investigación, así como con las autoridades políticas, culturales y educativas apropiadas de la comunidad. También es la responsabilidad del investigador el revisar la literatura existente antes de llevar a cabo trabajo de campo, para evitar repetición innecesaria. Los maestros interesados en llevar estudiantes de cualquier edad a las comunidades con propósito de llevar a cabo trabajo de campo son responsables de asegurarse que esos estudiantes comprendan y sigan los principios éticos de trabajo de campo.

Se recomienda ofrecer algo a cambio de la investigación, ya sea una compensación en económico por las entrevistas, obsequiar libros a las escuelas, exponer en las propias comunidades la obra fotográfica o de video, dar asesorías sobre rescate de tradiciones, lenguaje, artesanías, etc.


Mario A. Magaña-Mancillas - Investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California y director de Prensa-Voluntario de la Red de Ayuda Médica.

Javier Ceseña - Miembro de la Comunidad Kumiai de San Antonio Necua, videoasta y co-coordinador de la Red de Ayuda Médica.

Este trabajo de síntesis está basado en una serie larga de estudios de diferentes disciplinas y en documentos históricos de los siglos XVIII y XIX. Los documentos proceden de fondos como: El Archivo General de la Nación; la Biblioteca Bancroft; la Biblioteca Huntington, y la Colección Latinoamericana Natiee Lee Benson de la Universidad de Texas en Austin. De los estudios véase a Don Laylander, Sources and strategies for the prehistory of Baja California, Tesis de maestría, San Diego State University, 1987, pp. 352-372 y 502-508; Don Laylander, "Organización Comunitaria de los yumanos occidentales: Una revisión etnográfica y prospecto arqueológico", en Estudios Fronterizos, núm. 24-25, enero-abril/mayo-agosto de 1991, pp. 31-60; Arnulfo Estrada Ramírez, "Autoridad Indígenas de la Frontera de Baja California en el siglo XIX", en Michael Wilken Robertson [editor], Baja California Indígena. Memorias del Simposium, Ensenada, Instituto de Culturas Nativas de Baja California, A.C., 1995, pp. 87-92. También se utilizaron obras de época como: Luis Sales, Noticias de la provincia de California, 1794, Madrid, Ediciones José Porrúa Turanzas, 1960; José Matías Moreno, Descripción del Partido Norte de la Baja California, por… 1861, Fuentes Documentales para la Historia de Baja California, núm. 2, diciembre de 1984, y Manuel Clemente Rojo, Apuntes históricos de la Baja California por… 1879, Fuentes Documentales para la Historia de Baja California, núm. 5, diciembre de 1987.